Almacenes inteligentes

En un almacén tradicional de Amazon, un trabajador puede caminar entre 11 y 24 km por turno. En el centro de logística de Amazon en Winsen, cerca de Hamburgo, la empresa utiliza robots móviles para trasladar estanterías enteras llenas de productos hasta los empleados, lo que contribuye a ahorrar tiempo, costes y espacio.

Protegidas por una enorme rejilla negra, enormes estanterías robotizadas de color amarillo brillante se adelantan entre sí en trayectos rectilíneos y toman curvas con gran precisión, como si estuvieran bailando. Tras ello, se alinean en pequeños grupos a la espera de ser rellenadas y volver a los corredores lejos de las zonas congestionadas. En el centro de logística de Amazon en Winsen/Luhe, cerca de Hamburgo, se utilizan varios cientos de estos robots: un almacén de 64 000 metros cuadrados explotado por el minorista online desde finales de 2017.

Los robots, o «vehículos automáticos guiados», son tan prosaicos como su nombre: máquinas sobre ruedas, con una altura de 40 cm y un aspecto parecido al de enormes aspiradores, que se introducen debajo de altas estanterías verticales y transportan sus cargas (hasta 340 kilos) describiendo una coreografía geométrica. En la actualidad, Amazon emplea a más de medio millón de personas en todo el mundo, sin contar a los subcontratistas y trabajadores estacionales, y al mismo tiempo utiliza 100 000 robots dentro de sus almacenes en todo el mundo.

Haciendo cola como los niños en una heladería

Al otro lado de la rejilla, un grupo de trabajadores, los «almaceneros», rellenan las estanterías amarillas con productos. Como una fila de niños en una heladería, los robots hacen cola para introducirse debajo de las estanterías y transportarlas hasta los «selectores» humanos que, siguiendo las instrucciones de la pantalla del ordenador, retiran los objetos de las estanterías y los colocan en contenedores de plástico. Los objetos desaparecen entonces en cintas transportadoras para que los «empaquetadores» empaqueten los productos en la caja prevista para el cliente. Un empleado de almacén al uso pasa la mayor parte de su tiempo recorriendo el almacén para recoger todos los componentes de un pedido. «Los robots de transporte reducen el tiempo de preparación de los pedidos. El mayor procesamiento paralelo agiliza los procesos. En la actualidad, a veces solo se necesitan minutos para tareas que antes requerían horas», indica la empresa. La robótica también permite aprovechar mejor el espacio de almacenamiento para almacenar más productos. La mayor densidad de espacio en las estanterías permite aumentar las existencias de un solo proveedor, lo que a su vez proporciona mejores opciones a los clientes.


Ganancias de eficiencia basadas en una confusión organizada

Un sistema de estanterías orgánico sin áreas ni secciones permanentes

El sistema de gestión de inventario de la empresa basado en la denominada «filosofía de almacenamiento aleatorio» ha permitido obtener un beneficio. «El producto se separa del pedido del cliente», explica Norbert Brandau, director del centro de Amazon en Winsen. «Distribuimos en los contenedores los artículos de forma aleatoria y de acuerdo con la distribución matemática más amplia posible, de forma que el sistema pueda procesar los pedidos resumidos del cliente en el menor tiempo posible», continúa Brandau, que añade que el inventario en los almacenes con robots se almacena utilizando la misma estrategia que en los almacenes no robotizados de Amazon.

En los almacenes automatizados de Amazon, los trabajadores escanean el artículo, lo colocan en una de las estanterías y, a continuación, escanean la estantería para que el ordenador sepa dónde se encuentra el artículo. El sistema de almacenamiento caótico o aleatorio se parece un poco a una confusión organizada, pero se aplica orden al caos mediante el código de barras exclusivo asociado a cada producto que entra en el almacén. «Es un sistema de estanterías orgánico sin áreas ni secciones permanentes; las características y los atributos del producto son irrelevantes, lo que genera ganancias de eficiencia del 30 al 50 % en la selección, por ejemplo», explica Brandau.

Los robots no se construyen a sí mismos. Los humanos los diseñan, los humanos los construyen, los humanos los instalan y los humanos los mantienen.

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Tye Brady, Director tecnológico de Amazon Robotics

Un «ejército de hormigas en marcha» que cambia constantemente de objetivos

Para Tye Brady, Director tecnológico de Amazon Robotics, estas ganancias de eficiencia son posibles gracias a un «ejército de hormigas en marcha que cambia constantemente de objetivos en función de la situación», como explicó en la cadena estadounidense PBS en mayo de 2018. Brady llama «vivero» al lugar en el que se construyen los robots. «Se construirán, respirarán por primera vez y realizarán sus propios diagnósticos. Cuando estén listos, se alinearán para su graduación y recibirán sus certificados, se desplazarán por sus propios medios hasta el palé adecuado e irán directamente al centro de logística». «Cuantos más robots añade Amazon a sus centros de logística, más puestos de trabajo se crean», continúa Brady. «Los robots no se construyen a sí mismos. Los humanos los diseñan, los humanos los construyen, los humanos los instalan y los humanos los mantienen. Y entonces los humanos, y esto es lo más importante, interactúan con los robots». Según la empresa, los humanos siguen proporcionando habilidades irremplazables en sus centros de logística, como destreza, capacidad de adaptación y sentido común.

Una interacción razonable entre hombres y robots

«Una planta como la nuestra tiene una plantilla permanente de 1600 empleados y contratamos personal adicional en determinados picos de trabajo», apunta Norbert Brandau. Si Amazon utilizara únicamente robots para la temporada de Navidad, sería imposible utilizar las máquinas de forma significativa del primer al tercer trimestre del año siguiente. «Siempre existe una interacción razonable entre hombre y robot», concluye el director del centro.